miércoles 28 de octubre de 2009

El triunfo de Mujica y las enseñanzas para el progresismo argentino

“lo que la gente quisiera es vivir como la gente”

El gran resultado logrado por el Frente Amplio en las tierras de Gervasio Artigas, con más del 48 % de los votos, demarca la senda progresista que el pueblo uruguayo comenzó a transitar hace unos años. Mujica se entronca en la tradición popular de dignidad nacional y libertad que tiene sus antecedentes inmediatos en la obra artiguista y del gran reformador José Battle y Ordoñez , continuada sin dudas en la figura del general Liber Seregni. Los avances políticos y sociales no son producto de la casualidad o de la divina Providencia y Uruguay de la mano del Frente Amplio transpira política y militancia en sus calles pero por sobre todo dignidad y esperanza.

El Pepe molesta por su olor a pueblo y si fuera un dirigente político de este lado del charco seguramente muchos medios y la prensa “seria” lo descuartizarían públicamente por su franqueza al hablar. La oligarquía no perdona ciertos “excesos” porque es consciente en la defensa de sus intereses de clase y sabe plenamente que la elección de Mujica como candidato del Frente Amplio es un signo inequívoco en la profundización progresista del actual gobierno encabezado por el compañero Tabaré Vázquez.

El candidato del establishment, Luis Lacalle, proviene de las filas del Partido Nacional siendo uno de los ex presidentes neo liberales que durante los años 90 descuartizaron nuestro continente con sus políticas de saqueo y hambrunas. Los partidos tradicionales cooptados desde hace décadas a favor de las elites dirigentes representan esa mentalidad colonial tan extendida por Latinoamerica. Battle vive en los recuerdos del pueblo por su obra libertaria, como Yrigoyen o Eva, pero su espíritu esta ausente en aquellos partidos que hoy se presentan ocupados por administrar sus propios negocios.

El Frente Amplio es ejemplo de perseverancia y organización popular. No es una alquimia electoralera como a las que desgraciadamente nos estamos acostumbrando los argentinos. Es una herramienta de cambio y transformación al servicio de los intereses populares, construida hace tres décadas y sostenida por la militancia frentista, la cual entiende realmente que en la diversidad esta su fortaleza. El FA no reprodujo elementos tristemente sectarios con los que se ha caracterizado cierta izquierda más preocupada en cambiar utópicamente las cosas desde los cafés o los claustros universitarios que desde el barro real de la política cotidiana.

Los argentinos tenemos nuestros partidos históricos viciados medularmente y las banderas empancipadoras de décadas de luchas llenas de polvo y apiladas en sótanos grises pero con más vigencia que nunca. No creo casual ese cariño que despertó la figura de Raúl Alfonsín con su muerte. Es el síntoma de un pueblo que quiere volver a creer. Porque ese viejo político de comité soñó con un país distinto y tuvo la osadía de pensar una democracia con la que no solamente se vota sino con la que se cura, se educa y se come.

Se trata entonces de emprender un largo viaje en el armado de una gran construcción realmente alternativa a nivel nacional, aprendiendo y tomando como ejemplo la experiencia uruguaya en tiempos donde la política ha vuelto a decir presente en la mesa de los argentinos. En este retorno de lo político no se le puede quitar, por mezquindad electoral , méritos al actual gobierno kirchnerista aunque uno mantenga sus profundas diferencias y sea necesario marcar claramente un rol opositor. Vemos como nuevamente se están discutiendo tópicos más que interesantes en torno al papel de Estado en la economía, Derechos Humanos, recursos naturales, políticas distributivas, etc. La Ley de Medios de la Democracia es un gran síntoma positivo como las discusiones que ahora mismo se están dando en el seno del Parlamento Nacional en torno a la modificación de la ley de entidades financieras, el matrimonio gay y las variantes de ingresos universales para la niñez.

Las elecciones uruguayas del pasado domingo son un capítulo más de la disputa entre la causa de los humildes contra la defensa de los privilegios. Quedará ratificar la senda frenteamplista en el ballotage del 29 de noviembre. Da gusto ver cabalgar Quijotes cuando todavía hay tantos molinos construidos a lo largo y ancho de nuestra Patria Grande.

jueves 17 de septiembre de 2009

La Ley de la Democracia

El resultado arrojado ayer a la noche por la Cámara de Diputados de la Nación brinda motivos más que suficientes para aplaudir de pie y estar alegre ante lo que sin ninguna duda es un avance increíble de la democracia argentina. La nueva Ley de Servicios Audiovisuales viene a reemplazar uno de los tantos resabios de la dictadura genocida que desgraciadamente sobrevive de manera cotidiana desde múltiples planos.

El proceso de represión cultural llevado a cabo a partir de 1976 fue culminado por la degradación y la entrega total perpetrada por el menemato. De esta forma la concentración de medios (que la nueva ley viene a corregir) posibilitó la colonización mental de nuestro pueblo. Mientras la patota liberal de la UCeDe aniquilaba conquistas sociales producto de las luchas populares de miles de argentinos, los pulpos mediáticos crecían despro- porcionadamente al amparo del poder y las voces críticas al pensamiento único neoliberal no encontraban lugar alguno para expresarse. Los “medios independientes” tenían únicamente espacio para la frivolización estupidizante de la mano de figuras como Tinelli y Susana Giménez.

Ayer en el Congreso quedo demostrado que aquellos críticos feroces buscan únicamente defender los intereses de los monopolios anulando la discusión. Lamentablemente muchos diputados terminaron corriendo detrás de la derecha al levantarse de sus bancas, en una maniobra que intentó boicotear el debate y la sanción de una ley producto de 26 años de esfuerzos por democratizar los medios de comunicación.

Debemos dejar en claro que los postulados históricos no pueden opacarse y menos traicionarse por la mera coyuntura política. Y que no es perdonable que se mancille el nombre de aquellos que incasablemente defendieron la causa de los más desposeídos. El Régimen enfrentado con armas en mano por Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen esta representado hoy por los directorios del capital concentrado y las corporaciones económicas que quieren impedir la construcción de una patria libre y soberana.

Hay que ser ignorante o perverso para sostener que el poder se encuentra en quien momentáneamente ocupa la Casa Rosada y no apuntar los cañones a los conglomerados financieros que digitan la vida de las naciones. Los representantes del pueblo que tienen intenciones de que esta ley no salga están al servicio de intereses perniciosos para el conjunto de la ciudadanía y es bochornosa su condición como empleados fieles de las corporaciones cuando deberían guiarse por los inagotables postulados emancipadores brindados a lo largo de décadas de luchas.

Voy a permitirme citar las palabras de Manuel Ortiz Pereyra, uno de los fundadores de FORJA, que resuenan con fuerte actualidad aunque sean de 1930, tiempos en los que la diputada Giudici no había nacido: “Cada diario de los grandes que aquí aparecen se llama independiente y hace lo posible por convencernos de su equidistancia de los partidos políticos. Pero todos coinciden en un solo objetivo: desconcertar a los radicales. Y hay radicales que por causa de leer diarios, ansiosos de informarse, llegan a no saber en qué calle viven”

Aún así la política en estos últimos tiempos esta recuperando su papel relevante a partir de que se empiezan a discutir nuevamente asignaturas pendientes que no casualmente fueron acalladas. Es necesario ir por más, planteando profundizar el rol del estado, la nacionalización de los hidrocarburos, la redistribución del ingreso. La nueva ley de medios es un paso en esa senda y abre un panorama auspicioso, mientras esperamos que sea sancionada por la Cámara de Senadores la democracia se encuentra de fiesta.

sábado 5 de septiembre de 2009

Clarines en pie de guerra

Corren buenos tiempos,
buenos tiempos para la bandada
de los que se amoldan a todo
con tal que no les falte de nada.

Tiempos fabulosos,
fabulosos para sacar tajada
de desastres consentidos
y catástrofes provocadas…
J .M. Serrat

El bombardeo mediático al que estamos sometidos se acrecienta desproporcionadamente a medida que se acerca, con cada hora que transcurre, el tratamiento de la Nueva Ley de Radiodifusión. Escuchamos por estos días a una indignada Patricia Bullrich bramando en defensa del “periodismo independiente” y leemos los titulares estridentes de los diarios que nos alertan ante el avance de un supuesto “chavismo” patagónico en su intento de controlar la prensa. Se percibe en sus editoriales el nerviosismo que recorre los pasillos de los grandes grupos concentrados.

Y es jodido tener que aclarar que por defender una medida como la nueva Ley de Servicios Audiovisuales uno no es kirchnerista ni mucho menos. Porque grandes sectores de la oposición confunden libertad de prensa con libertad de empresa y en su intento de diferenciarse del oficialismo terminan abrazados a los monopolios y defendiendo asquerosamente sus intereses. Muchos de los que hoy se paran enfrente de la nueva ley atacándola ferozmente podrían estar acompañándola con su voto y mejorándola notablemente pero prefieren, como en el tema del cantautor catalán, sacar tajada de desastres consentidos.

Las críticas desmedidas hacia el kirchnerismo están centradas en los aspectos más valientes de una gestión que no busca transformar la sociedad en el marco de un proyecto de poder popular pero que aún así termina colocando en la arena pública el debate de una serie de cuestiones fundamentales para la profundización democrática de la Nación.

Si salimos de la miopía generalizada tenemos que entender que los procesos históricos nos acostumbran a vericuetos laberínticos en los que muchas veces se avanza por los senderos menos esperados. Y ese es el barro de la historia donde la política transcurre, complejo, contradictorio, gris. Tan lleno de miserias como de gestos heroicos multiplicados anónimamente. Quienes nos quieran vender panfletariamente otra realidad sólo son movidos por una visión mesiánica y maniqueísta de lo político que no contribuye en lo más mínimo a la consolidación democrática.

El espíritu de la ley esta sustentado en los 21 puntos de la Coalición por una Radiodifusión Democrática y es cierto que también presenta aspectos controvertibles como el papel que jugarían las telefónicas en la re diagramación del mapa mediático, lo que en todo caso da más elementos para presentar el debate ante una normativa vetusta que sobrevive desde la última dictadura militar.

Nadie puede poner en duda el papel fundamental que juegan los medios de comunicación en nuestras sociedades contemporáneas como representantes de poderes titánicos. Ahí tenemos a la CNN como extensión corpórea del Imperio o a un previsor Bartolomé Mitre que funda y deja como su mejor heredero y abogado al aristocrático Diario La Nación.

Los poderes concentrados no han dudado a lo largo de nuestra historia en desestabilizar gobiernos populares y aplaudir fervorosamente cada asonada militar, como la campaña de desprestigio que sufrió Arturo Illia llevada por variados medios de prensa y periodistas “independientes” que luego terminarían redactando comunicados militares. Clarín y la Sociedad Rural son dos caras del mismo poder concentrado que mantiene esta sociedad colonial de privilegios y diferencias vomitivas. Queda únicamente dar la bienvenida a un debate que permita ponerles fin a los actores mediáticos que construyeron esta Argentina injusta.

lunes 17 de agosto de 2009

El Grupo

Los ánimos andan caldeados por estos días de gran agitación mediática. Ejecutivos que golpean embajadas con caras largas preocupados por la vorágine en la que están inmersos. Por su lado el Ejecutivo Nacional intentando recuperar agenda propia y colocándole el dedo al capital concentrado en donde más le duele: sus tan preciados negocios.

La sola noticia de que la corporación mediática, representada por el Grupo Clarín, está siendo afectada es un hecho más que positivo. El Gobierno Nacional observó la veta con el conflicto entre la AFA vs. TSC y sacó mágicamente de la galera lo que ni ellos mismos se imaginaban la noche anterior. Hay que aplaudir de pie la decisión de estatizar las transmisiones de los partidos de fútbol y fortalecer de esa forma el Sistema Nacional de Medios Públicos.

Porque es falsa la disyuntiva planteada por sectores opositores que únicamente buscan repercusión mediática con sus diatribas públicas anti K. Son movidos por un feroz olfato oportunista que no repara en la proyección a largo plazo de las políticas estatales. Incluso, como Silvana Giudici sosteniendo que el fútbol “tiene que ser un negocio entre privados”, si esos posicionamientos implican defender los intereses de corporaciones manchadas medularmente por la corrupción como Clarín. No se trata de lamentarse hipócritamente por los chicos pobres que no tienen alimento diario en sus mesas familiares como lo hace el PRO, sosteniendo que el dinero que el Estado gastaría supuestamente en la transmisión de los partidos podría ser usado para políticas sociales. Alcanza con haber escuchado a Gabriela Michetti oponerse en la campaña a la implementación de políticas sociales no discriminatorias y eficientes como el Ingreso Universal para la Niñez.

Bajo el mismo argumento carecería de sentido las inversiones culturales mientras se mantengan las actuales tasas de indigencia y pobreza. Pero sobre todo hay que decir, aunque suene populista, que no se puede privar a los sectores pobres de un espectáculo popular como el fútbol. Habla alguien que justamente no puede definirse como futbolero pero que entiende el efecto pernicioso que genera la mercantilización del deporte y la mutación de un evento cultural en puro y simple negocio especulativo.

Julio Grondona es la representación cabal de la putrefacción de las instituciones argentinas. Pero algo tuvo que ver el sector empresarial en eso, cuando Clarín y TyC no sólo hacían negocios espurios con el titular de la AFA sino que prestaban todas sus cámaras y periodistas para legitimarlo públicamente.

Hay que mencionar la responsabilidad actual que tienen los medios de comunicación en la degradación cultural y en la extensión de la ignorancia. La tan mentada libertad de prensa de la que se jactan contrasta con la persecución que TyC realizó de periodistas como Víctor Hugo Morales o Adrián Paenza. También las dudas y la desconfianza sobre lo que hará realmente el kirchnerismo están presentes. Esperemos que se tenga el suficiente coraje y voluntad política para avanzar coherentemente en la sanción de una nueva ley de radiodifusión que permita un panorama distinto para todos los argentinos.

martes 4 de agosto de 2009

La Reacción

“…sus reacciones nada tienen que ver con la inteligencia, están en un nivel visceral que viene de muy atrás, de abuelos y padres y escuelas…”Julio Cortázar

Podemos usar las palabras del autor de Rayuela, en referencia a los críticos de la revolución cubana, para analizar las bravuconadas escuchadas los últimos días de la boca del Arzobispo Aguer y de Hugo Biolcatti que desnudan la matriz autoritaria de la derecha neoconservadora que representan.

El Presidente de la Sociedad Rural Argentina se preocupó por la República en su último discurso de apertura en la exposición de Palermo sosteniendo que “se puede transformar al país en una nación representativa, republicana y federal”, haciendo gala de la misma inquietud democrática que lo motivó para contratar a un confeso admirador de la tortura como Vicente Massot a cargo de la formación de dirigentes rurales. Mencionando constantemente el término “patria”, Biolcatti intentó parecer mesurado pero no pudiendo con su gorilismo primitivo calificó al Estado como un “predador insaciable”. Añoran sin disimulo los años del desguace estatal de la rata riojana, en los que las únicas voces provenían de las canteras neoliberales. No quedan dudas sobre qué intereses defienden esas tribunas que ayer aplaudían a Onganía, Videla o Menem y silbaban a Raúl Ricardo Alfonsín.

La oligarquía se cree genéticamente identificada con esa abstracción a la que denominan “patria”, ya que en su imaginario conforman junto a la Iglesia y el Ejército la materialización de un supuesto ideario nacional. Tampoco es casual la continua referencia al “granero del mundo”, porque desde su desprecio por lo popular y bajo una cosmovisión reaccionaria su modelo de país elitista se ajusta a la perfección con el trazado por Julio Argentino Roca.

No es caprichoso el uso del término “reacción” para calificar al reagrupamiento de derechas que se está dando en nuestra República. Al buscar furibundamente la mantención intacta del nivel de vida de los privilegiados se oponen a cualquier tipo de progreso social, llevando al retroceso de estadios ya superados. Revestidos marketineramente, bajo sonrisas publicitarias al estilo berlusconiano, con su hostilidad pretenden frenar cualquier tipo de mejora en pos de una mayor democratización del poder político y de cualquier avance de igualitarismo social por más tibio que este sea.

No vamos a escuchar estas definiciones de la mano de una “simpática” Michetti, ya que el estilo PRO consiste en caer en lugares comunes, desde donde no se dice nada para luego terminar colocando al Fino Palacios a cargo de la nueva policía metropolitana. Pero los que abiertamente son nostálgicos de la noche dictatorial como el Arzobispo Aguer no andan con rodeos.

El titular de la Comisión Episcopal de Educación Católica sacó a pasear sus concepciones autoritarias y medievales por los medios de comunicación al oponerse a la política de educación sexual del gobierno nacional. La critica calificándola despectivamente de “neomarxista”, como si fuera algo negativo per se.

El documento del arzobispo de la Plata (Orientaciones oficiales sobre Educación Sexual)tiene fragmentos imperdibles: “se atribuye universalidad a la visión torcida, reduccionista, de la sexualidad, propia de la ideología de género, que el Estado impone arbitrariamente en la escuela” o “bajo el amparo del género caben los diversos comportamientos sexuales: así se otorga carta de ciudadanía a la homosexualidad y sus variantes. Es éste otro propósito recurrente en el documento oficial”.

No ahorra en prejuicios machistas y homofóbicos hablando de cómo se busca destruir a la concepción cristiana de la vida y la familia, de las desvirtuaciones espirituales, del orden natural y de cómo se trastocan las esencias del “varón como varón y la mujer como mujer”. Parece que no entienden que vivimos en un Estado laico, que respeta la diversidad de cultos y que existe una necesidad política en separar los aspectos teológicos para el debate público. Los avances políticos y científicos que hemos dado como sociedad desde la consolidación de la Modernidad han estado marcados por esta senda.

La Iglesia no ha hecho otra cosa que oponerse sistemáticamente al progreso cuando no estaba apoyando genocidios atroces. Sus planteos espirituales son nada más que eso, mera especulación dogmática basada en la fe. Sabemos que la razón y el progreso transitan otro camino. Aún así tienen todo el derecho de dar sus sermones dominicales hablando en nombre de su supuesto dios, lo que no pueden es pretender imponer sus atrasadas concepciones religiosas al conjunto de la sociedad. El ágora debe ser una esfera apartada de lo religioso para preservarse a sí misma. Si sostienen que el divorcio, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, el aborto, el matrimonio gay y el uso del preservativo conducen a las tierras de Lucifer nadie los obliga a que en su ámbito privado y en su mesa familiar digan lo contrario. Pero en una sociedad moderna y democrática no pueden proyectar que su visión oscurantista sea política de Estado.

Creo profundamente en la potestad absoluta e insustituible del Estado nacional en la formación de sus ciudadanos. Tendríamos que recordar un poco más los debates sobre educación “laica o libre” que se dieron en el gobierno de Frondizi y las consecuencias negativas que tuvo el avance de la educación privada.

Los ataques neoconservadores hablan mucho de las defecciones progresistas y de las imposibilidades de armar un núcleo firme de resistencia y proyecto alternativo. Debemos ser implacables ante estos cuestionamientos ya que luego puede ser demasiado tarde para lamentarse.

viernes 17 de julio de 2009

Gataflorismo Cívico

Reclamaron una y otra vez hasta el cansancio “diálogo y consenso”, sosteniendo que este gobierno era “autoritario” y llegando a comparar al matrimonio presidencial con Nicolae Ceauşescu, por no hablar de la acusación hacia aquellos diputados que acompañaron la estatización de las AFJP de que se trataba de una remake del engaño hacia los judíos llevados a los campos de exterminio: “Yo convoco a toda la oposición y a la Argentina, no sólo a los jubilados sino a sus hijos y a los hijos de los hijos a impedir que el tren salga a Varsovia”. Todas muestras de serenidad, cordura y madurez democrática.

Pero la doctora Carrió y sus “cívicos” rechazan ahora, luego de la derrota K el 28 J, el llamado desde la Casa Rosada para arrancar una rueda de conversaciones bajo el argumento de que el ámbito natural para el diálogo es el Parlamento Nacional. Sus voceras: Patricia Bullrich y María Eugenia Estenssoro.

Las idas y vueltas de Lilita ya no dan para más, no pudiendo terminar de otra forma que con su entierro político luego del tercer puesto obtenido en Capital Federal decidiendo competir por el electorado de derechas con el “carismático” Prat Gay frente a las boletas del ACyS. Pino Solanas recuperó en parte el electorado porteño que acompañaba al ARI cuando Lilita prefería la compañía de Rubén Lo Vuolo antes que el elogio de los tecnócratas liberales.

Los mismos vicios políticos que se le pueden atribuir a los Kirchner fueron reproducidos por Carrió en su armado político: soberbia, personalismo, carencia de lo colectivo, mesianismo, incoherencia ideológica. Ya no quedan dudas de que Lilita renunció a constituir una fuerza de alternativa y cambio.

Sin postulados claros la Coalición Cívica termina aislada en su planteo feroz de oposición absoluta hacia un gobierno al que no reconoce los mínimos aciertos. Al renunciar a la constitución de una izquierda republicana colaboraron en estos años en el avance de las derechas triunfantes bajo el mascarón del PJ. El progreso de los sectores neoconservadores, deslegitimados con la crisis del 2001, debe entenderse por los desaciertos de un gobierno nacional que nunca tuvo la firme intención de avanzar en la profundización de sus mejores aspectos progresistas y por los desvaríos de sectores opositores que no quisieron constituir alternativa al kirchnerismo por izquierda.

El kirchnerismo derrotado se repliega así, con el cambio de gabinete, en el propio peronismo e intenta dar pelea arrinconado políticamente. No concurrir al diálogo propuesto por la Presidenta es minar lo mejor de una administración que terminará devorada -en sus volteretas ideológicas- por las derechas sedientas de venganza. Los sectores concentrados exageraron su oposición a un kirchnerismo que no socavó su poder real. Si patalearon de esta forma sólo queda pensar de lo que son capaces las corporaciones para destruir un proyecto de emancipación real. La historia patria de asonadas militares, desestabilizaciones políticas y golpes de mercado señala lo poco que duda la oligarquía en defender sus intereses de clase.

miércoles 1 de julio de 2009

Efecto coherencia

El avance de sectores neo conservadores en el panorama nacional bajo la restructuración del PJ, luego de conocidos los número de la elección del pasado domingo 28 de Junio, tiene que ser claramente matizado por ejemplos que demostraron el camino que debe ser transitado por las fuerzas progresistas.

En lo personal termine muy contento el domingo a la noche ya que en mi ciudad, Bahía Blanca, el armado del que soy parte, el Frente de Integración Ciudadana con Raúl Woscoff como primer candidato, obtuvo un empate técnico con el PJ a cargo de la estructura municipal. Salimos en el escrutinio provisorio segundos por una diferencia de 0,6%, ganando en 7 circuitos y obteniendo más de 28.000 votos con lo que duplicamos el apoyo obtenido en el 2007. Tendremos que esperar el escrutinio final ante un margen muy estrecho, donde por ejemplo nos encontramos con telegramas mal cargados.

Con gran dolor nos fuimos de la UCR hace unos años, bajo la descalificación de aquellos políticos profesionales que prefieren el atajo de la rosca acomodaticia. Nosotros dimos un no rotundo a una forma de entender la política signada por los intereses personales y la ausencia de planteos ideológicos. Y conformamos esta herramienta donde confluimos radicales, comunistas, independientes, democratacristianos y socialistas. Somos la diversidad bien entendida, bajo la unidad de proyecto.

No puedo disimularlo: da gusto que buena parte de la ciudadanía nos acompañe en esta gesta quijotesca, porque los molinos de viento tienen nombre y apellido en nuestra ciudad. Todos conocemos a esos monjes negros que no ganan elecciones pero digitan nuestras vidas y amasan sus negocios. Frente a ellos nos erigimos como la opción de una sociedad distinta, porque nosotros somos de los que creemos que ya es tiempo de que esas dos viejas hermanas separadas al nacer, libertad e igualdad, vuelvan a caminar juntas (como suele decir Eduardo Galeano).

La comunidad bahiense, en líneas generales, es muy conservadora y por eso mismo surge la obligación de ofrecerle un proyecto realmente transformador para lograr una ciudad más integrada e igualitaria. Pero tenemos que ser conscientes del desafío que se nos abre a partir de ahora y la inmensidad de la mochila que recae sobre nuestros hombros.

El camino transitado valió la pena y el “efecto coherencia”, que posibilitó nuestra victoria contra los aparatos y la prepotencia de un Intendente como Cristian Breitenstein -que concibe una ciudad para pocos y muy similar a Mauricio Macri-, signó también a la Capital Federal de la mano de Pino Solanas. Porque lo logrado por Proyecto Sur y por Integración Ciudadana se asemeja en varios aspectos pero sobre todo en la similitud del combate entre David y Goliat. Pino instaló en el debate temas que demostraron que las ideologías no están caducas ni muertas y enfrentó con hidalguía a la corporación macrista.

El kirchnerismo siempre fue un envase con vencimiento sólo que no sabíamos la fecha. El 28 de Junio marcará los próximos años de nuestra República. Las fuerzas progresistas, en todos los niveles desde lo local a lo nacional, tenemos que actuar con serenidad, prudencia y compromiso para evitar retrocesos de los que luego nos lamentaremos si se llegaran a materializar. La urgencia de crear espacios aglutinadores que quiebren la balcanización actual se presenta como un imperativo de nuestros tiempos. Hay muchos motivos para estar felices pero debemos lograr que la política nuevamente se instale en la mesa cotidiana de cada uno de los hogares para quebrar con aquellas desvirtuaciones que impiden el cabal desarrollo de los preceptos humanitarios y sociales de nuestra democracia. Solamente bajo estas banderas lograremos “la gran revolución democrática, la única que el pueblo quiere y espera”.