El gran resultado logrado por el Frente Amplio en las tierras de Gervasio Artigas, con más del 48 % de los votos, demarca la senda progresista que el pueblo uruguayo comenzó a transitar hace unos años. Mujica se entronca en la tradición popular de dignidad nacional y libertad que tiene sus antecedentes inmediatos en la obra artiguista y del gran reformador José Battle y Ordoñez , continuada sin dudas en la figura del general Liber Seregni. Los avances políticos y sociales no son producto de la casualidad o de la divina Providencia y Uruguay de la mano del Frente Amplio transpira política y militancia en sus calles pero por sobre todo dignidad y esperanza.
El Pepe molesta por su olor a pueblo y si fuera un dirigente político de este lado del charco seguramente muchos medios y la prensa “seria” lo descuartizarían públicamente por su franqueza al hablar. La oligarquía no perdona ciertos “excesos” porque es consciente en la defensa de sus intereses de clase y sabe plenamente que la elección de Mujica como candidato del Frente Amplio es un signo inequívoco en la profundización progresista del actual gobierno encabezado por el compañero Tabaré Vázquez.
El candidato del establishment, Luis Lacalle, proviene de las filas del Partido Nacional siendo uno de los ex presidentes neo liberales que durante los años 90 descuartizaron nuestro continente con sus políticas de saqueo y hambrunas. Los partidos tradicionales cooptados desde hace décadas a favor de las elites dirigentes representan esa mentalidad colonial tan extendida por Latinoamerica. Battle vive en los recuerdos del pueblo por su obra libertaria, como Yrigoyen o Eva, pero su espíritu esta ausente en aquellos partidos que hoy se presentan ocupados por administrar sus propios negocios.
El Frente Amplio es ejemplo de perseverancia y organización popular. No es una alquimia electoralera como a las que desgraciadamente nos estamos acostumbrando los argentinos. Es una herramienta de cambio y transformación al servicio de los intereses populares, construida hace tres décadas y sostenida por la militancia frentista, la cual entiende realmente que en la diversidad esta su fortaleza. El FA no reprodujo elementos tristemente sectarios con los que se ha caracterizado cierta izquierda más preocupada en cambiar utópicamente las cosas desde los cafés o los claustros universitarios que desde el barro real de la política cotidiana.
Los argentinos tenemos nuestros partidos históricos viciados medularmente y las banderas empancipadoras de décadas de luchas llenas de polvo y apiladas en sótanos grises pero con más vigencia que nunca. No creo casual ese cariño que despertó la figura de Raúl Alfonsín con su muerte. Es el síntoma de un pueblo que quiere volver a creer. Porque ese viejo político de comité soñó con un país distinto y tuvo la osadía de pensar una democracia con la que no solamente se vota sino con la que se cura, se educa y se come.
Se trata entonces de emprender un largo viaje en el armado de una gran construcción realmente alternativa a nivel nacional, aprendiendo y tomando como ejemplo la experiencia uruguaya en tiempos donde la política ha vuelto a decir presente en la mesa de los argentinos. En este retorno de lo político no se le puede quitar, por mezquindad electoral , méritos al actual gobierno kirchnerista aunque uno mantenga sus profundas diferencias y sea necesario marcar claramente un rol opositor. Vemos como nuevamente se están discutiendo tópicos más que interesantes en torno al papel de Estado en la economía, Derechos Humanos, recursos naturales, políticas distributivas, etc. La Ley de Medios de la Democracia es un gran síntoma positivo como las discusiones que ahora mismo se están dando en el seno del Parlamento Nacional en torno a la modificación de la ley de entidades financieras, el matrimonio gay y las variantes de ingresos universales para la niñez.
Las elecciones uruguayas del pasado domingo son un capítulo más de la disputa entre la causa de los humildes contra la defensa de los privilegios. Quedará ratificar la senda frenteamplista en el ballotage del 29 de noviembre. Da gusto ver cabalgar Quijotes cuando todavía hay tantos molinos construidos a lo largo y ancho de nuestra Patria Grande.















